La Conferencia Mundial sobre Tabaco considera una “contradicción inherente” que los fabricantes realicen labores de Responsabilidad Social Corporativa.
La influencia de las tabaqueras en los planes nacionales de control del tabaquismo no es baladí y está bloqueando una herramienta clave en la lucha contra varias enfermedades mortales como el cáncer. Así de rotunda se define la Framework Convention Alliance (FCA), una alianza internacional amparada por la OMS para la coordinación internacional de la lucha contra el tabaquismo y, cada vez más, contra los presuntos abusos de la industria tabaquera. Un enemigo común, amigo para muchos réditos fiscales, que a nivel despierta ninguna simpatía. Estos días se celebra en Singapur la Conferencia Mundial sobre Tabaco y Salud y allí se ha puesto en el punto de mira a la industria tabaquera denunciando tácticas agresivas para frenar los planes de reducción del tabaquismo.
En septiembre de 2011, líderes políticos de todo el mundo definieron el control del tabaquismo como una de las llaves para hacer frente a la grave carga provocada por las enfermedades no transmisibles, que incluyen el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las patologías pulmonares crónicas y la diabetes. Un informe de la FCA, documenta varias actividades de la industria en países que forman parte de la Convención Marco de la OMS para el Control del Tabaco. Por ejemplo, es inviable sostener esta cruzada y amparar tareas psudo publicitarias presentadas como laborees de Responsabilidad Social Corporativa (RSC). De hecho, la Organización Mundial de la Salud ha denominado a las acciones de RSC de las tabacalera como “una contradicción inherente”, y hace un llamamiento para rechazar este tipo de iniciativas. Las empresas tabacaleras multinacionales utilizan a menudo las actividades de RSC para eludir la prohibición de publicidad, lo que les permite ofrecer una imagen positiva de la marca sin establecer explícitamente la promoción de un producto.
De acuerdo con Yul Francisco Dorado, de Corporate Accountability International, unja organización dedicada a denunciar abusos de grandes grupos empresariales, explica que “el principal desafío no se basa en una falta de voluntad policía o de denuncia pública, si no en la actitud de una industria desafiante, avasalladora y mortal”; y añade que “poner fin a la interferencia de la industria es fundamental para el éxito de tratado en su conjunto”. Con más de 170 países el convenio marco es uno de los tratados internacionales de mayor éxito. Entre otras medidas, que ya hoy son consideradas básicas, apunta a adoptar medidas fiscales y de precios para reducir el consumo de tabaco, convertir los espacios laborales y edificios públicos en lugares libres de humo, insertar las advertencias en los paquetes o luchar contra el contrabando de tabaco. Para la FCA, las tres principales empresas multinacionales del tabaco -Philip Morris International, British American Tobacco y Japan Tobacco- obtuvieron unos ingresos combinados de 26.000 millones de dólares en 2010 solamente en Estados Unidos, “eclipsando los productos interiores brutos de muchos de los países donde operan”, señalan en un comunicado.
La directora general de la OMS, Margaret Chan, en su intervención en la Conferencia, se refirió a las acciones legales contra Uruguay, Noruega, Australia y Turquía emprendidas por la industria tabacalera contra los esfuerzos de esos países para reducir el consumo de tabaco. “Es difícil para cualquier país asumir la carga financiera de este tipo de litigios, pero más especialmente para países pequeños como Uruguay” señaló, y expresó su apoyo al embajador uruguayo ante la OMS que asistió a la ceremonia inaugural de la conferencia.
En esta misma reunión se ha presentado un Atlas del tabaco. “Ya no podemos negar ni aceptar el gran daño humano y económico causado por el tabaco. Este libro es una herramienta vital no sólo para los defensores de la salud pública, sino también para que los gobiernos, los economistas, los educadores para contar la historia de cómo un entramado cohesionado y bien financiado por la industria del tabaco está sistemáticamente causando muertes evitables”, afirma John R. Seffrin, director ejecutivo de la Sociedad Americana del Cáncer.
“La industria del tabaco se nutre de la ignorancia de los verdaderos daños del consumo de tabaco y el uso de la desinformación para subvertir las políticas de salud que podrían salvar millones “, dijo Peter Baldini, director ejecutivo de la Fundación Mundial del Pulmón. Diario de Cádiz 22.03.2012

